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Mostrando las entradas de febrero, 2014

Un camino con sombras.

Camino de regreso a casa, las calles se iluminan a la luz de la luna llena quien a su vez se esconde tras las nubes. El viento y la luz juegan con mi vista, bolsas tiradas en la calle que parecen cuerpos mutilados y tirados, rocas que parecen miembros amputados. Esto no me molesta, es divertido jugar con los sentidos. El viento choca en mi cara, me hace pensar muchas cosas, ninguna es importante. Las calles están solas, la luces apagadas; no necesito nada de eso, la soledad y la oscuridad me hacen sentir seguro, por lo menos algún tiempo. La luna es mi única compañía, ella y su luz que hace sombras para confundirme y divertirme. Ese camino es perfecto para mí, podría recorrerlo miles de noches, esperando encontrar algo que no sea una simple sombra creada por mi amiga la luna. Efrén Cabañas Luna "Darkmind".

Música para la ciudad.

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Una fina lluvia caía sobre la ciudad, sobre sus tristes y solas calles, sobre el viejo y cansado cuerpo de aquel anciano, sobre su vieja y desgastada guitarra. Miraba fijamente al suelo, a la nada. Recordaba su vida juntos, cada cuerda una década de vida para él, cada arruga en su cuerpo una canción tocada en ella. La lluvia caía mientras sus cuerpos se unían creando música, la mano izquierda del hombre presionaba las cuerdas recordando su pasado; su mano derecha las rasgaba expresando su sentir. Cada triste sonido emitido por su guitarra era un grito, un dolor más sufrido a lo largo de su vida, a lo largo de 60 años llenos de carencias y tristezas. Pero ella siempre había estado ahí, permitiéndole expresar sus sentimientos en forma de bellos sonidos que escondían las más grandes decepciones. Años tocando en la calle, la gente le obsequiaba una moneda en muestra de agradecimiento por la música que aquel hombre brindaba. Ellos simplemente escuchaban los bellos sonidos emitidos por...

La Pasadita.

La carretera se notaba completamente vacía a excepción del automóvil de Jesús. Iba en camino al congreso internacional de criminología y criminalística, tomar aquella carretera le haría recuperar tiempo, pues estaba ya algo retrasado además de que planeaba llegar a hacerse un corte de cabello y darse un baño. Árboles, maleza y un gran pantano eran su vista por aquella carretera, no había rastro de otras personas, no había rastro  de vida además de las plantas. No había pájaros, no había insectos. Su auto negro contrastaba con lo verde de aquél lugar, como una gran mosca en una elegante sopa de perejil. Repentinamente una pequeña casita de madera a la orilla de la carretera destruyó aquella mala metáfora. “La pasadita” ponía un letrero sobre la puerta, y un poco más abajo otro letrero decía “Peluquería” combinando letras mayúsculas y minúsculas. Jesús decidió aprovechar aquel pequeño lugar para cortar su cabello y ganar tiempo, no le importaba demasiado el aspecto del lug...