El Autobús.
Una cruz en un camellón, una bicicleta blanca en la esquina de una avenida, niños lavando carros y personas de la tercera edad regalando volantes en los semáforos, una mujer drogada, loca, abandonada o quizás las tres cosas tirada en una esquina; todo bajo el intenso calor del sol de mayo. Observaba todo esto mientras viajaba en un autobús casi vacío, mirando por la ventana a las personas. Era triste ver la ciudad en ese estado y era aún peor ver a esas personas, pero me gustaba vivir ahí. El movimiento del camión me arrulló, haciéndome dormir con esos pensamientos en mi mente. El autobús dio un salto que hizo que me estrellara contra la ventana y despertara, cuando lo hice del todo registre con la mirada el autobús que ya iba casi lleno, pero con ninguna persona de pie. En ese momento vi que un señor de unos cincuenta y tantos años, creo yo, subía. Traía puesta una chamarra y un pantalón, ambos de mezclilla. El hecho de traer una chamarra puesta a las cuatro de la tarde en una...