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Mostrando las entradas de marzo, 2016

El Autobús.

Una cruz en un camellón, una bicicleta blanca en la esquina de una avenida, niños lavando carros y personas de la tercera edad regalando volantes en los semáforos, una mujer drogada, loca, abandonada o quizás las tres cosas tirada en una esquina; todo bajo el intenso calor del sol de  mayo. Observaba todo esto mientras viajaba en un autobús casi vacío, mirando por la ventana a las personas. Era triste ver la ciudad en ese estado y era aún peor ver a esas personas, pero me gustaba vivir ahí. El movimiento del camión me arrulló, haciéndome dormir con esos pensamientos en mi mente. El autobús dio un salto que hizo que me estrellara contra la ventana y despertara, cuando lo hice del todo registre con la mirada el autobús que ya iba casi lleno, pero con ninguna persona de pie. En ese momento vi que un señor de unos cincuenta y tantos años, creo yo, subía. Traía puesta una chamarra y un pantalón, ambos de mezclilla. El hecho de traer una chamarra puesta a las cuatro de la tarde en una...

El tiempo en notas.

Esa melodía sonó de nuevo, como cada noche. Habían pasado años desde que ella se había ido. Aun así, él la escuchaba. Esa dulce y triste canción que Victoria había compuesto y amaba tocar cada día. Canción de años, cargada de recuerdos. Incluso el día de su funeral había sido tocada, no por ella claro está. Una joven muchacha, hermosa por cierto, interpretaba la canción perfecta, pero incluso así no superaba a Victoria. Desde ese día cada noche Diego la volvía a escuchar. A la mitad de la noche, sin una hora exacta, Diego simplemente despertaba. Escuchaba la música venir del piano de la planta baja de aquella casa, ese piano que por años hizo magia junto a Victoria. Ese piano regalo de la abuela de ella que por primera vez dio vida a su canción, y en el que por primera vez él y el público la escucharon. El día de su boda. Diego no abría los ojos, sólo despertaba y escuchaba, si los abría la música se detenía. Ella lo visitaba. Esa noche era diferente. Era especial. El viento sop...

Sonrisas en el bus.

Día normal, un poco cansado. Primer día de la semana. Más cansancio. Mental. Se acaba el día, debería aprovechar cada momento, hay muchas cosas por hacer. Pero antes, debo perder el tiempo, yo no decido cuánto. Espero el autobús.  Por fin pasa. No muy lleno pero voy de pie. Aburrido, sin lugar para sentarme a escuchar música o leer. Un payaso sube, lo que faltaba. Peor aún, estoy casi frente a él. Me preparo para el típico “Es muy feo que te ignoren, ¿verdad?”. Es más horribl e no traer mis audífonos. Le asiento con la cabeza tratando de sonreír a medias, es tarde y mis sonrisas sin ganas se han agotado. Y entonces empieza, chistes de todos los payasos, todos los autobuses y todos los días. No soy el único que no se ríe, eso es triste. Para empeorar la situación, el tipo es lento. Me siento tenso, quiero que baje para dejar de fingir que pongo atención o que estoy ocupado pensando en algo. Pero entonces logro ver a una chica por el reflejo de uno de los vidrios. Ella está de pie...

Cambios.

Imagen
Recuerdo a los 7 años viajar con mis papás a Guerrero, a casa de mi abuelita (mamá de mi papá). Su familia es muy humilde, recuerdo dormir en una cama al lado de un alambrado, casi afuera de la casa. Y algunas veces en una hamaca, o en el suelo. Pero era genial. Por las mañanas escuchaba cantar a los gallos, y llegaba a mí el olor de la leña quemándose. Me agradaba. Había muchos cocos, pues cerca había palmeras, varios de mis tíos se dedicaban a ayudar a cultivar frutas y demás. De las que logro recordar están los mangos. Lo mejor de todo, y que ansío volver a vivir, es nadar en el río. Se encontraba no tan cerca de la casa, pero se podía llegar caminando. Era hermoso sin exagerar. El agua era transparente, cristalina, y podías ver pequeños peces nadar junto a ti. No he vuelto a tener una sensación tan perfecta como aquella. Un año después, adiós amigos, adiós primaria. Hola nueva casa. Ya no llegaría a la escuela por la mañana en la parte trasera de la bicicleta de mi papá nunca má...