¿Qué ves en la pintura?
Iván despertó
como cada mañana lo hacía, aunque esta vez fue diferente. No abrió los ojos,
algo le decía que no lo hiciera, algo en su interior se lo impedía. Tomo las
sabanas y se cubrió de pies a cabeza, se sentía muy tonto al hacerlo tomando en
cuenta que ya era un adulto de 22 años, pero no le importaba. Mientras sentía
la adrenalina concentrándose en su pecho y a punto de estallar, escuchó una
respiración a su lado y sintió como su cama se hundía a sus pies, alguien se
había sentado en ella.
La noche anterior
Iván había estado leyendo cuentos de terror en Internet para poder conciliar el
sueño, en una de las páginas en las que leía vio una imagen que por alguna
razón lo cautivo. La imagen era una pintura que mostraba a una anciana de unos
80 años de edad sentada en una silla mecedora con la mirada hacía el espectador
pero no centrándose en él, sino mirando a su espalda. Su mirada era penetrante
y se notaba desesperación, pareciera que quería saltar de la silla y
advertirle sobre algo a su espalda, sin
embargo Iván no volteó, seguía viendo la imagen; pudo notar, al fondo unas
líneas en la pared de atrás de la anciana que parecían formar “Llévame” con
algo que parecía ser sangre, las letras estaban muy desgastadas por el tiempo,
apenas eran visibles. Él estaba realmente concentrado en la imagen, parecía
haber sido absorbido por ella. Después de observarla por más de una hora leyó
bajo ella una leyenda. Contaba que aquella dulce anciana jamás logró tener un
hijo, había tenido 3 abortos y su esposo, un militar, la abandonó. Ella vivía
sola en una pequeña comunidad, donde la reconocían por ser muy amable con todos
en el pueblo, en especial con los niños pues veía en ellos a los hijos que no
pudo tener. A pesar de no poder tener lo que más a anhelaba tenía una buena
vida de la que estaba agradecida, sin embargo un día su ahora muy viejo esposo
regresó, se decía que había sido él quien hizo la pintura, para después
asesinar a la adorada anciana de un disparo en la cabeza. En esa casa se
encontró la pintura, el cuerpo de la anciana y el cuerpo del militar, de quien
jamás se supo a que se debía su muerte. Se decía que si alguien lograba verla
durante determinado tiempo sin voltear a ningún otro lado ella te protegería,
te convertirías en el hijo que nunca tuvo. Iván decidió ir a dormir, apagó la
computadora y se acostó. Mientras
intentaba dormir escucho ruidos afuera de su habitación en su departamento,
estaba a punto de levantarse cuando un aroma a rosas inundo la habitación y él
cayó profundamente dormido.
Lanzó las
sabanas tan fuerte como pudo y entró directo al baño sin mirar a otro lado,
éste se encontraba frente a la puerta de su habitación. Se mojó la cara y lavo
sus dientes, se calmó un poco tomo una pequeña navaja de rasurar y se decidió a
salir, abrió la puerta lentamente mirando al suelo, dio un paso y a su derecha
escuchó una silla mecedora volteó lentamente y levanto la vista. La anciana de
la pintura estaba frente a él, mirándolo, esta vez fijamente y con una sonrisa
meramente maternal, a sus pies, sobre el suelo, un hombre con un pasamontañas
en la cara, una pistola en la mano y un cuchillo en la espalda yacía muerto.
-Tranquilo,
nadie te hará daño. Ahora estamos seguros.-dijo aquella anciana-.
Efrén Cabañas Luna.
Efrén Cabañas Luna.
Veergas!
ResponderBorrarEl primero fue mi favorito! *u*
~DeiDei~
Que bueno, sígueme leyendo! :D
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