Digimon.
Cuando tenía
6 años lo mejor de mi día era regresar de la escuela y ver Digimon Adventure en la tv. Al día siguiente hablar de ello con mis
amigos, cambiar estampas repetidas de nuestros álbumes y hablar un poco más. Los
fines de semana con suerte, salía a algún parque con mis papás y mi único
hermano en ese entonces. Solían comprarme pequeñas figuras de Digimon y yo era bastante feliz.
Me parece
que es la única “caricatura” (ya sé que es anime), que recuerdo con tanto
aprecio. Al punto de que cuando veo una digievolución
por más veces que lo haya hecho, siento un pequeño nudo en mi garganta y mi
mente se llena de recuerdos y sentimientos agradables apenas al escuchar el
primer acorde de la canción que la acompaña. No me canso de verlas ni de seguir
las aventuras de aquellos niños tan afortunados, aprendiendo cosas sobre ellos
mismos y sus nuevos amigos, escapando de peligros y peleando junto a ellos por
el bien del mundo. ¿A qué niño no le gustaría hacer algo así?
Y es que imagina
tener de compañero a un pequeño monstruo que te proteja, tenga evoluciones cada
vez más increíbles y que siempre te hable y esté contigo, que te necesite para
pelear y mejorar cada vez. Imagina tener un Agumon
o un Gabumon, tal vez un Gatomon o un Gomamon. Sería perfecto. Aunque siempre hemos sabido que eso
nunca pasaría, incluso siendo niños sabemos que la vida nunca es tan interesante
como la vemos en la TV (ni tan agradable en situaciones de “vida o muerte”).
Ahora sin
embargo, sé que aunque nunca tuve un Gatomon ni un Gabumon, sí tuve y sigo
teniendo un pequeño monstruo compañero que aunque no evoluciona, no habla
conmigo, y no pelea (aunque sí me protege), y aunque sería genial vivir las
aventuras de aquellos niños elegidos que
solía ver por las tardes, estoy perfectamente bien con mi compañero-monstruo-mascota
y no lo cambiaría por nada del mundo.
Efrén Cabañas Luna.


Creo que nunca antes te he dejado una opinión escrita sobre alguna de tus entradas. No por alguna razón en particular claro, la mayor parte del tiempo, quizá, es solo por la falta de opiniones coherentes o el poco tiempo que suelo dedicar a actividades como esta. Sin embargo, desde el simple título sentí la necesidad de expresar mi gratitud.
ResponderBorrar¿Gratitud de verdad? Si, de hecho si. Eso fue lo que sentí. Por que desde el insignificante título, la felicidad me removió el pecho al leer.
No me considero madura, creo que jamás llegué a ese paso en mi adolescencia/adultez, por lo tanto no es sorpresa que, el que me recordaras una de las partes más bonitas de mi infancia (parte que sigue presente en mi vida y que no voy a dejar atrás nunca, considero) me haya causado tantas emociones.
El sentimiento de identificación fue grato y dulce. Pues yo soñé igual que tu. En algún momento perderme junto con otros en un tren y dejarme llevarme a por un rumbo desconocido pero que dejara la adrenalina y la excitación recorrerme. Tener mi propio animaloide y luchar por aquello que era justo, o al menos que YO creía era correcto. Tal vez si me ocurrió, solo en sueños e imaginaciones, cuando era legal y permitido el perderme en fantasías infantiles, pero a estas alturas de mi vida solo es un pedazo de recuerdo, que de a veces se asoma a alegrarme el día.
Por eso sentí gratitud, porque no hay sentimiento más afable que aquel que viene con la identificación y la memoria, ese bello momento en el que te identificas con otro y abandonas la idea individualista del ser para decir "Yo también creo lo mismo". Así sea con algo tan simplista como la serie que nos marcó cuando niños y que, a estas alturas, sigue erizándonos la piel con los sonidos de fondo, o en mi caso, las canciones que acompañaban el inicio de cada aventura.
Me has alegrado la noche y estoy segura que dormiré feliz pensando en alguna de las múltiples melodías que me recuerdan no solo a tan hermosa historia, sino, aquellos momentos de ignorancia infantilesca que hasta la fecha me hacen tan feliz.
¡Muchas gracias por comentar! y una disculpa por responder después de taaaanto tiempo, la verdad es que no me mantengo muy cerca del blog.
ResponderBorrarUn gran honor para mí el haber provocado tanto con este escrito. Muchas gracias nuevamente por leer y comentar. ¡Saludos! y aprovechando, felices fiestas. :)